Al final del diagnóstico no recibes un informe de 200 páginas: recibes seis módulos que puedes abrir uno por uno, cada uno con su propia evidencia. Estos son.
Todo sale de tu propia gente: partimos de tu mapa de stakeholders, levantamos cómo trabaja cada área de verdad, de inicio a fin, y lo procesamos en Cycle AI. Lo que vuelve no es un PDF, es tu operación, navegable.
Tu organización no se comporta como un organigrama: se comporta como una red. Mapeamos quién colabora con quién de verdad, adentro y afuera, proveedores, clientes y terceros incluidos.
Cada proceso de inicio a fin en BPMN, con sus responsables, cuántas veces se ejecuta, cuántas horas consume, cuánto cuesta en nómina y qué porcentaje es automatizable. Más el mapa de macroprocesos por encima.
Una auditoría de cada rol: qué hace realmente, qué habilidades tiene el equipo, cuántas horas se van en qué y qué tan alineado está el cargo con el trabajo que de verdad ejecuta.
En qué sistema vive cada proceso y cómo se conecta la red completa de tu tech stack. Es el paso indispensable para ordenar la casa en materia de datos, y para saber desde dónde y hacia dónde migrar.
Cada cuello de botella cuantificado, no solo los automatizables: también el reproceso, la espera y el trabajo manual. Y el portafolio de automatizaciones con ahorro anual, valor presente neto y plan de ejecución.
Tu cadena de suministro punta a punta y el flujo de ingresos por unidad de negocio: qué mercados, qué clientes y qué distribuidores generan el revenue, y qué parte de ese modelo se puede replantear con IA.
Pregúntale cómo funciona un proceso, quién lo ejecuta o qué pasa si eliminas un paso, y responde con la evidencia del diagnóstico detrás. Nadie tiene que aprender a usar seis módulos: pregunta.