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Despacio que voy de afán, edición 005

Ya nadie dice «déjame pensarlo»: el rato de pelear con el problema es donde aparece lo original

Por Laura M. González Publicada el 10 de septiembre de 2026 3 minutos de lectura
Portada de la edición 005 de Despacio que voy de afán, con la línea «Ya nadie dice déjame pensarlo»

La IA nos devolvió tiempo y, en vez de usarlo para pensar más profundo, queremos automatizarlo todo. El costo pasa en silencio: nos saltamos el rato de entender cuál es el corazón del problema. Ese rato de equivocarse y pensar es casi el único lugar donde aparece lo original.

LA ESCENAUn matemático cuenta con qué se peleó; un modelo solo cuenta lo que encontró

Estaba viendo una charla de Terence Tao, uno de los matemáticos más grandes, sobre cómo la IA va a cambiar la matemática y la ciencia. Y mencionó una idea que no me he podido sacar de la cabeza. Cuando un modelo de IA escribe un paper, se queda en lo técnico: explica lo que encontró. Cuando lo escribe un matemático humano, casi siempre hace otra cosa: cuenta las dificultades que enfrentó para llegar ahí. Con qué se peleó. E incluso cuáles fueron los errores que cometió y las hipótesis erróneas que planteó.

Y esa parte, la de enfrentarse a la dificultad y al error, es justo la que hace que el paper sea útil e inspirador para quien lo lee.

No soy matemática. Pero me quedé con una pregunta que no me suelta: ¿estamos perdiendo eso? El «déjame pensarlo un momento» antes de tener la respuesta.

LA IDEAEl costo de que resolver se haya vuelto fácil pasa en silencio

La semana pasada hablamos de confianza: de cómo tomar el teléfono cambia la conversación, en vez de intercambiar documentos escritos por la IA. Hoy quiero hablar de algo parecido, pero más adentro: de lo fácil que se volvió resolver.

Hace pocos años el tiempo se nos iba en tareas repetitivas, en responder preguntas, en montar cosas a mano. Hoy un prompt, una herramienta o una conversación con un modelo resuelve en segundos lo que antes costaba horas de pensar. Y eso nos devolvió lo más valioso que tenemos: el tiempo.

Pero somos humanos. Y en vez de usar ese tiempo para pensar más profundo, hacemos lo contrario: queremos automatizarlo todo. Llevar cada problema, por pequeño que sea, al límite de lo que un prompt puede resolver.

El costo no se ve, porque pasa en silencio. Nos saltamos el rato de entender cuál es el corazón del problema. Saltamos a la conclusión por no pensar. Evitamos la conversación porque creemos que la IA ya la resolvió. Optimizamos mucho y creamos poco original, por miedo a enfrentar el problema o a «perder el tiempo».

Y ese rato de equivocarse y pensar, lo que en inglés llaman struggle, no es tiempo perdido. Es casi el único lugar donde aparece lo original.

EL MAGNESIO DE ESTA EDICIÓNSi el problema no cabe en una servilleta, todavía no lo entendiste

El magnesio no te duerme. Regula tu sistema nervioso para que puedas funcionar. Es esa «not-so-magic pill» con efecto de interés compuesto.

Esta semana el ejercicio es simple, y es en papel. Toma un problema pequeño, de esos que resolverías con un solo prompt. Antes de abrir la IA, dibújalo en una servilleta. Palitos y bolitas, sin frases largas, con dos condiciones: que quepa, y que quede claro quién sufre ese problema y cuánto le cuesta.

Si no cabe en la servilleta, todavía no lo entendiste. Y ahí está el punto: no es que la IA no sirva, es que le estamos entregando problemas que nosotros mismos no hemos formulado.

Cuando esté dibujado, escribe debajo la regla en un renglón. Después llévasela a una persona, no a un modelo, y pídele que te diga qué no se entiende del dibujo. Ahí aparece lo que faltaba.

Y solo entonces abre el chat, y pásale esa regla de un renglón en vez del problema entero.

Yo me he tomado el tiempo de hacerlo: respirar, dibujar y pensar antes de proponer lo primero que me da un modelo. No siempre gana mi idea. Pero casi siempre, en ese momento, aparece algo que el prompt no me iba a dar.

No se trata de dejar de usar la IA. Yo no voy a parar, y no quiero que tú pares. Se trata de volver a pelear un rato con los problemas simples, para que te salgan soluciones, y conversaciones, que de verdad sean tuyas.

LA PREGUNTA¿Cuándo fue la última vez que te quedaste pensando, a propósito, antes de preguntarle a la IA?

Cuéntame en los comentarios. Los leo todos y te contesto yo.

Fuentes. Charla de Terence Tao sobre IA, matemática y ciencia.

La conversación de esta edición está en LinkedIn

Laura M. González lee y contesta todos los comentarios allá.

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